domingo, 23 de septiembre de 2012

Dónde estás pequeña...



Que no, que no, y que no.
Que no le echas de menos, ni a él…ni a los que llegaron antes. Que te olvides de estas farsas que montas en tu cabeza para distraerte, son cortinas de humo…porqué no quieres ver la realidad. Que a la única persona que echas de menos, es a ti misma.

Sí, esa niña capaz de reírse de sus propios problemas, esa que se viste de colores y va andando mirándose en cada uno de los espejos que se encuentra, esa que se quiere…que camina sin saber a dónde va, sin tenerlo muy claro, pero con ganas de perderse. Esa niña sin miedos, capaz de saltar, hacerse daño, y volver a estar en pie mirando a su alrededor antes de que alguien la observe.

Pequeña, dónde narices te has metido. Quién eres tú, y que es lo que han hecho contigo. Dime. Que ya no hay mañana en la que te entristezca mirarte de frente, que no tienes aspiraciones, que ya no te llenan ni los abrazos de la gente que tienes a tu lado…

¿Cómo has llegado hasta aquí? Dime, cuéntame…se sincera. Eres una soñadora nata, pero de esas, de las buenas, las que sueñan despiertas y corren tras sus sueños, las que se enfadan si no se cumplen y se encaprichan de la vida. Y ahora? Que ocurre?

Mírate, eres como ese azúcar que alguien mete en la nevera por error. Ni eres tú, ni éste es tu sitio. Pues si tan claro lo tienes, saca de dentro las fuerzas, vuelve a ser un poco de lo que fuiste para poder reconocer lo que eres ahora, y corre…No esperes a que nadie te saque de la nevera. Deja de sentir ese frío interior que no te deja avanzar, puede que te cueste sonreír, últimamente las tienes contadas…piérdete, no mires atrás. Y reencuéntrate contigo misma.


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